viernes, 2 de diciembre de 2016
“Quien fue a Sevilla, perdió su silla”
Procede de un acontecimiento verídico: en el siglo XVI, el arzobispo de Sevilla intercambió por un tiempo su puesto con su sobrino, el arzobispo de Santiago, que era incapaz de dominar la ciudad gallega. Cuando quiso volver a su tierra, el sobrino se negó a cederle el sillón.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario