Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Las mujeres son como la sopa. No hay que dejarlas enfriar.
Las mujeres sienten la tempestad antes que los hombres.
La mujer quiere ser convencida, no arrebatada.
La mejor arma contra una mujer es otra mujer.
Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer.
jueves, 1 de octubre de 2009
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