El matrimonio es como una ciudad sitiada: los que están dentro quieren salir, y los que están fuera, quieren entrar.
El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre.
El amor es ciego, pero el matrimonio le devuelve la vista.
El matrimonio es el sepulcro del amor sensual.
jueves, 1 de octubre de 2009
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