No se pueden matar las ideas.
Las ideas son como las pulgas. Saltan de unos a otros, pero no pican a todos.
No existe en el mundo nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo.
Todo radicalismo es malo.
Pensar no se puede prohibir por ley.
Las opiniones no se deben combatir sino por medio del raciocinio. A las ideas no se las fusila.
jueves, 1 de octubre de 2009
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